El Papel del Espíritu

Juan Ayza / Enero 21, 2015

“Als das Kind Kind war,
wußte es nicht, daß es Kind war,
alles war ihm beseelt,
und alle Seelen waren eins.”

Lied Vom Kindsein – Peter Handke.
Der Himmel über Berlin – Win Wenders 1987.

“…Cuando el niño, niño era,
no sabía que niño era,
todo desde el alma era,
y todas las almas una sóla eran.”

Canción de la Infancia — Peter Handke.
Película  “Las Alas del Deseo” de Win Wenders, 1987.

De mujer es la obra pía,
que de cada corteza discurra lento
el dulce néctar de almas nuevas
cambiando de Reino, en hilos,
a la luz de la luna que asiste plena,
el parto húmedo del bosque todo.

Hechas ángeles ascienden con sus alas blancas con brillo de nube,
frescas como la hierba al amanecer, las almas aún desempleadas,
a combatir un mundo virtual, que se ha quedado sin memoria.
A trasluz danzan al viento con el follaje cual estrellas, cintilando,
mientras la Sabia del caldo primordial cuida paciente
cómo a borbotones viene la vida y -uno por uno- hila ángeles y cuerpos.

Sabe su Naturaleza la Sabia.
Más de un ángel halará del hilo para cambiar su yelmo
por el amor carnal de los mortales.
Regresará a la Luz más de un ángel,
huérfano trágico
de un cuerpo roto.

Será entonces, su esencia vuelta emoción
la que moje de lágrimas nuestras,
sus alas de papel flotando a las que lleguen a vivir
— escritas en lápida de pulpa fina—,
nuestras últimas palabras
por una eternidad de tiempos líquidos.

Dejarán de resonar más cada una de nuestras voces,
en las paredes de sus propias casas — tan vacías de nosotros y llenas de Yo —,
cuando sus alas abriguen nuestros corazones entumecidos,
y aún debatamos necios en el eco del último latido,
con la mirada desencajada y sin fe,
si aquella sombra en la pared es nuestra o la de nuestro espíritu.


 

Maricruz Patiño 2013

Una creación debe imaginarse, dice Bachelard, y los espacios a los que nos lleva la imaginación al contemplar la materia suspendida en el aire, como flotando, nos abre de lleno a la contemplación de la creación pura.

La obra de Pia Seiersen está, ciertamente lejos del realismo o el anécdota; es el ámbito de la textura y de las formas donde parece desplegarse como pez en el agua. Siendo éste el eje de su búsqueda artística, podemos percibir que en medio de su sobriedad, casi Zen, despierta una cierta exuberancia poética -más por lo que sugiere que por lo que a primera vista podría expresar- al pasar de un silencio cerrado, contenido en la obra, a un silencio abierto, dando paso a un estado de ensoñación, que nos conduce por un terreno donde la resonancia es un elocuente fluir de sensaciones. Por un momento, nos es posible acceder a la levedad del ser, invitándonos a una participación sustancial que vivimos como una experiencia de lo sutil.

La irrupción de la obra en el espacio vacío, nos remite a la total libertad donde lo real ha sido sublimado, produciéndonos una elevación que nos aparta de la conciencia ordinaria, aligerando la materia de su pesantez, arrancándola del marco y de la pared, susurando un sueño de vuelo en medio de la voluptuosidad onírica de su aparente simplicidad, de su sugestiva quietud.

Como un deseo fugaz, estas obras, escapadas del sueño, conforman una propuesta altamente estética donde alquímicamente, los materiales orgánicos de los que está hecho el papel, trascienden la manufactura artesanal, para conformar un lenguaje en el que la materia vuelve a vivir -trastocada por la imaginación creadora- de una manera ingrávida lejos de toda utilidad y por el puro gozo estético; diríamos que las obras respiran en un hálito de sueño, y al mismo tiempo se dinamizan. Las imágenes contempladas en este devenir de ligereza, nos hacen comprender que el arte verdadero es un acto de libertad.



 

M. en C y T.E. Alicia Gutiérrez Romo

Directora del Museo Universitario “Leopoldo Flores”

Mayo 2013

 COREOGRAFÍA FLOTANTE

 En las manos y en la obra de Pia se mezclan el carisma, la generosidad y el ánimo de compartir, de trabajar en conjunto. Al entrelazar, enriquecer e interrelacionar materiales y conceptos personales, con los de otros creadores a quienes invitan a participar en intervenciones, así lo demuestra.

Seiersen eleva al propio papel -desde su elaboración, desde el amasado más rústico de fragmentos de naturaleza que lo componen, hasta el secado- a un plano de expresión intrínseca, lo libera del estigma de simple herramienta o superficie sobre la que se trabaja con gráficos, carbones o pigmentos. De origen, construye la urdimbre, la base que acogerá la trama que después hilará o bordará al lado de otros, con palabras, cerámica, pintura o dibujos, deshilará oquedades intencionales para dar cavidad a la mirada o a la imaginería de quién lee su obra suspendida.

 Sus piezas, de la más reciente creación, son intervenidas por creadores plásticos como Luis Hoyos o la poetisa Maricruz Patiño, por Yolanda Mestre, Natalia Fenton, el ceramista Pedro Saviñon, Han Sabik Reguero Fernández y por estudiantes de Valle de Bravo, lo que genera frescura y riqueza conceptual e interdisciplinaria. La serie en su conjunto, reta a la gravedad invisible pero omnipresente, que también juega su autora y la convierte en cómplice, la involucra en su discurso al redactar una morfología visual-flotante, de sólida expresión.

Esta suerte de esculturas bidimensionales, son sus texturas contrastantes, bajos o altos relieves, superficies rugosas no accidentales, ponen de manifiesto las esencias, los materiales primigenios o los más sofisticados de la naturaleza-como el vidrio- que olvidamos admirar, por enfrascarnos en la ceguera del tiempo cotidiano.

Intervenciones es coreografía de algodón y plátano, madera y acuarela, piña y maguey, tinta y cerámica, ajo y alcachofa, vidrios con yuca, bordados mazahuas de lana y henequén, tintas, alambre y piel, danzantes que invitan a las miradas, a dar giros, vaivenes y saltos, a disfrutar de aéreo movimiento, de forma y color.


 

Blanca González Rosas

Revista Proceso

Arte

Puro Papel

3 de Octubre del 2010

Sobresale por sus formas, texturas y evocaciones las piezas de Pia Seiersen Lorenzana. Sutil en sus poéticas y plural en la utilización de residuos naturales –cáscaras de plátano y ajo, tallos de girasol, cabezas de piña, alcachofas-, Pia ha desarrollado un etéreo y silencioso lenguaje tridimensional que se expande entre la escultura, el relieve y la pintura.

 


Alberto Ruy Sánchez 2001

LA FLORACIÓN INCESANTE DEL PAPEL

Como si fuera posible un jardín donde cada vez las flores son distintas y mejores, donde éstas siempre nos sorprenden y seducen. una exposición de Pia y Palle se convierte inevitablemente en demostración de la originalidad y la búsqueda incesante que impera en sus obras.

Uso el término de flores en evidente sentido figurado. Pero estas obras únicas son también frutos, brotes, nuevos tallos. Pregunto a mi alrededor qué ven en cada obra y descubro que hay quien pueden ver en estas formas abstractas, literalmente bellas e inquietantes islas de un mar dorado, nubes, pedazos de mar y cielos rayados de tierra, hormigas desgranándose, teclas sin piano, conchas de mar en cartón con un gesto de mano abierta, bandas perforadas que se rebelan, ámbitos peculiares, serpientes geométricas, sueños de papel que nos develan el papel material de los sueños.

Pero detrás de esa variedad de sugerencias, una imaginación vegetal parece animar a estos sueños de papel: crecen como plantas y yerbas que reinan decididas sobre nuestros sentidos, como verticales raíces aéreas, como geométricos rizomas salvajes que nos envuelven, como un jardín espléndido de formas inesperadas. Y algo en ellas, sus texturas, su fidelidad al papel que las sustenta, delata su origen arbóreo, real y mítico: el papel viene del árbol y luego forma, artista de por medio, un bosque de sorpresas para los sentidos.

Y no puede estar ausente de esta explosión creativa la geometría que, como se sabe, es fundamento discreto de toda bios, de toda forma biológica. Aquí brota y se oculta en las formas de papel que animan nuestra mirada y despiertan nuestro entusiasmo.

Pia comienza a ejercer su creatividad desde antes de que el papel lo sea. Ella lo crea, le da formas, colores, texturas, olores. Palle lo utiliza ya hecho y construye, con sus papeles, ámbitos inusuales. Ambos experimentan con rigor inusitado. Como si en cada obra descubrieran un nuevo continente, de papel por supuesto, una isla flotante, un jardín irremplazable: un paraíso personal que comparten con nosotros.

Esta pareja de artistas incomparables. Hija y padre de talentos complementarios y diversos, nos demuestran en cada exposición que montan juntos, la gama enorme de seducciones que puede ejercer sobre nosotros un arte que toma como materia primera, como forma y mensaje, al papel. Efectúan una demostración de los poderes sin barreras de la imaginación material. Son la prueba en acto de que, siempre, el papel seduce porque apela totalmente a los sentidos. 5u floración nos rodea, nos absorbe como insectos hambrientos o gotas de agua sobre papel espeso. Y como hace el mejor arte, en él vivimos una experiencia transformadora quienes nos entregamos totalmente a ella. Pia y Palle nos envuelven en papel y somos suyos. Hasta provocar cada vez, con lo que nos enseñan, la próxima metamorfosis de nuestra sensibilidad.

 

 

 

 



Pia Seiersen Derechos Reservados © 2014


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